La sostenibilidad ambiental empresarial es considerada como parte de la llamada Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa (RSE). La RSE implica el desarrollo de las actividades de las empresas asumiendo la responsabilidad por los impactos que generan, a través de las buenas prácticas y mejorando la calidad de vida, creando con ello valor agregado para sus accionistas y la sociedad. Aunque en un principio se asocia estrictamente con la filantropía, la sostenibilidad ambiental implica la construcción de una nueva cultura corporativa que pasa a ser hoy en día un elemento central en la estrategia empresarial.

La RSE sigue hoy en día una iniciativa de las Naciones Unidas llamada “Pacto Global”, misma que plantea tres planos de acción: derechos humanos, laborales y ambientales. Si bien los dos primeros están sujetos a estándares internacionalmente aceptados como la Declaración Internacional de los Derechos Humanos y los principios fundamentales del Derecho del Trabajo, el plano ambiental inició como la respuesta por parte de las empresas ante los impactos que genera su actividad productiva, pero actualmente incluye una actuación que va más allá de la gestión de sus impactos ambientales.

La economía global no sólo es un fenómeno comercial y financiero. Hoy en día, comprende muchas dimensiones, siendo la de transformación social la de mayor alcance e influencia. La acción empresarial tanto en la sociedad como en los mercados exige cada vez mayor competitividad y requiere de una cierta visión que permita atender temas de alto impacto social como lo es la protección del ambiente.

Así pues, la incorporación de la sostenibilidad ambiental en la gestión empresarial marca una tendencia que contribuye a un mejor desempeño económico y a un aumento de su competitividad y, como consecuencia, de su valor.

A continuación, se presentan siete datos sobre sostenibilidad ambiental que seguramente harán que las perspectivas empresariales exitosas la adopten:

 

  1. Existen índices bursátiles especializados en el desempeño ambiental que influyen en el valor de las empresas. El índice Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y el FTSE4Good han diseñado indicadores específicos, orientados a medir el éxito financiero de las empresas con base en su desempeño ambiental y social. Estos son usados en el mercado para definir o asesorar productos de inversión responsable.
  2. El “efecto chimenea” es inevitable. La aplicación de la responsabilidad ambiental (RA) en las empresas exige la adopción de prácticas de gestión ambiental y un código de conducta ambientalmente responsable que se extiende no sólo al interno de la empresa, sino también a las empresas proveedoras, las cuales a su vez se ven en la necesidad de modificar su propia conducta ambiental a fin de conservar a sus clientes.
  3. El esquema de responsabilidad ambiental aplica a todo tipo de empresas. No es necesario ser una gran corporación o competir en los mercados internacionales para contemplar la RA dentro de la gestión empresarial y gozar de sus beneficios. En América Latina, por ejemplo, las 10 empresas con mejor desempeño ambiental son empresas familiares.
  4. La reputación de la empresa es un factor decisivo en la preferencia del público latinoamericano. América Latina le da una alta prioridad a la sociedad y, por lo tanto, a su bienestar. Entre todos los factores que afectan la reputación de una empresa, el impacto ambiental está en el séptimo lugar de prioridad mientras que las condiciones laborales se encuentran en el noveno.
  5. El conocimiento social de las empresas es importante a la hora de elegir un producto y servicio. En América Latina, un 85% de la población pone atención a este factor, comparado con un 95% en Estados Unidos y Canadá.
  6. En México existe una norma que regula la responsabilidad social. La Norma Mexicana de Responsabilidad Social y Ambiental define los lineamientos a seguir para que una empresa sea considerada socialmente responsable. Abarca aspectos laborales, medio ambiente, sistemas de administración y gestión empresarial, responsabilidades de partes interesadas, responsabilidad social e integridad (medidas anticorrupción, valores éticos, comunicación, transparencia, etc.)
  7. Menos del 1% de las empresas en México cumplen con los criterios de sostenibilidad ambiental. Apenas 730 empresas mexicanas forman parte del Pacto Global de Naciones Unidas. A pesar de estar representado por apenas el 0.02% de sus empresas, México es el tercer país a nivel global con más empresas registradas. ¡Aún hay mucho por hacer y aún estamos a tiempo!

 

Si bien la sostenibilidad ambiental es hasta ahora una acción voluntaria, el ritmo actual de crecimiento pronto la volverá obligatoria para asegurar la competitividad de la empresa. ¡Sería buena idea no esperar a que llegue la tormenta para empezar a buscar reparo!.

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Consultora ambiental internacional, prestando sus servicios en sostenibilidad ambiental, formación de personal y mitigación de impactos ambientales a distintas instituciones académicas, públicas y privadas de México, Costa Rica, Taiwán, Estados Unidos, Francia, Noruega y Gabón, entre otros. Licenciada en biología, con maestría en biología marina, especializada en ecología.