Solucionar un problema no siempre es fácil, dependiendo de la magnitud de la situación es como nos veremos en la necesidad de encontrar una solución desde la más sencilla hasta la más compleja. Aunque en lo particular he experimentado diferentes situaciones, algunas no tan complicadas pero si hasta el punto del estrés.

Con el pasar de los años he aprendido poco a poco a sobrellevar situaciones y obstáculos, aunque no del todo, pero si lo suficiente para pensar cual será mi mejor opción antes de tomar la definitiva y mucho de esto tiene que ver las experiencias de gente a mí alrededor y lo que a diario vemos. Como lo he mencionado antes, cada quien encontrará el método que más le sea practico, pero no está demás saber las experiencias de otras personas.

Por eso te presento unos tips para solucionar problemas que, en lo personal, ayudan a encontrar la mejor solución:

Problema.

Una palabra que “pesa”. Desde simple hecho de escuchar la palabra “Problema” comenzamos a creer que no será fácil resolver. No todos los casos tienen que llamarlos así, podemos utilizar otras palabras que ayuden a disminuir su impacto y de esa manera no sentir como si fuera una muy pesada, por ejemplo pueden sustituir por “Situación” o “Inconveniente”.

No todo puede ser tan malo.

Como lo mencione en un principio, no todo tiene que ser precisamente un reto, como si se tratara de correr 20 kilómetros cuando en realidad es solo una prueba de 100 metros. Buscar una variedad de opciones cuando la idea principal no funciona nos dará un respaldo que ayudara a disminuir el asunto. Por ejemplo en el trabajo, si te encargan hacer alguna tarea y esta se vuelve complicada, lo fácil sería decir que no se puede y que te digan de que otra manera se puede hacer, pero en vez de ello, si ofreces alternativas esto será bien visto.

Después de la tormenta viene la calma.

Parece ser que te encuentras en algo mucho más complejo, así que para no estresarnos más de lo que estamos sigamos diciendo que es solo una situación que se tiene que resolver pronto. Ojo, tampoco se trata de relajarte y que por arte de magia se resuelva. Mantén tu cabeza fría y piensa las posibles opciones, no dejes nada a la deriva, toma notas de lo que has hecho antes, de situaciones similares y de cómo lo resolviste. Sé que puede ser difícil, pero mantener tu mente tranquila puede ayudar a pensar de manera clara.

Dos piensa mejor que uno.

Llegas a un punto que no puedes hacerte cargo solo y es aquí cuando debes buscar ayuda, opiniones, ideas que puedan aportar la gente a tu alrededor. Comenta tus ideas y propuestas, de que manera lo piensan hacer, tal vez habrá que hacer correcciones. Me imagino que algunos quieren demostrar que si pueden solos, pero a veces el trabajo en equipo puede resultar mejor de lo que esperas. Ahí te darás cuenta de las capacidades que tiene cada uno y sabrás que puedes contar con la gente en otra ocasión.

Parece ser que los problemas o situaciones están a la orden del día siempre apareciendo de diferentes formas y magnitudes. Desde algo tan simple que podemos resolver en un parpadeo hasta aquellos que requieren de todo nuestro esfuerzo físico y mental a tal grado que entras en un estado de cansancio y estrés que parece no terminar. Es aquí cuando debemos ser más inteligentes y no dejarnos vencer por la desesperación. Olvídate del “no se puede”, “es que así se hacía antes y no sé porque no funciona”, “no sé qué hacer”, recuerda: fuera excusas, busca soluciones.

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Lic. Ciencias y Técnicas de la Comunicación con Profesional Asociado en Producción de Medios audiovisuales. Actualmente desempeñándose con éxito en González Ponce Consultores SC.