Cada uno de nosotros es emprendedor por diferentes motivos: te corrieron de tu chamba, querías completar el gasto, soñabas con crear el siguiente Facebook, haces unos pasteles deliciosos, tus papás te dejaron el negocio, estabas hasta el gorro de tu jefe, querías controlar tu tiempo, la maternidad te cambió la vida, aprovechaste una oportunidad…, en fin, razones hay muchas pero creo que para todos la idea de la libertad financiera es súper atractiva. Si como yo, tú eres de los piensa que una empresa es el medio para conseguir esta libertad, entonces necesitas esa maravillosa idea de negocio que sea tu boleto al Olimpo de los empresarios. Tal vez en eso estés actualmente (emprendiendo o buscando la idea), pero pasa el tiempo, pruebas una y otra, no cuajan, pierdes dinero, tiempo y energía, te frustras y no entiendes qué pasa… “¿Si Steve Jobs pudo por qué yo no? ¡Y desde su cochera!” Bueno, la cosa no funciona así, tienes que cambiar el guion y si estás en esto del emprendimiento por dinero, empieza por olvidarte de él, así como lo lees: olvídate del dinero.

Estoy seguro que a muchos nos ha pasado, pensamos que el dinero es la solución a casi todos nuestros problemas: “si el tiempo y el dinero no fueran problema ¿cómo sería mi vida?”, luego entonces necesito mucho dinero, necesito aumentar mis ingresos y poner un negocio me parece una buena opción. Muchos de los que nos lanzamos al emocionante mundo del emprendimiento lo hacemos, primeramente, por necesidad económica.

La principal razón para no hacerlo por dinero es porque un negocio nuevo necesita tiempo para probarse, crecer, madurar, consolidarse y ser rentable; si a ti te urge el dinero no vas a dejar que esto suceda, porque dinero que entre dinero que sacarás; es un círculo vicioso que terminará por cansarte y cerrar tu negocio…, sin considerar la viabilidad de la idea y tus habilidades administrativas, que son otros factores indispensables.

Entonces, si no es por dinero ¿por qué debo poner un negocio? Bueno, primero que nada porque debería ser un medio de algo más grande que tiene que ver con tu realización personal; tu empresa y el dinero que genere serán sólo las herramientas que te acercarán a ese objetivo. Si es así, ¿entonces que idea de negocio debería desarrollar?…, bueno, aquí va un combo de siete puntos (me gusta mucho el siete) que te ayudarán a encontrarla o evaluar la que estás trabajando actualmente, síguelas en ese orden y verás que le darán claridad a tu espíritu emprendedor y te ayudarán a tomar decisiones.

En primerísimo lugar, haz algo que te guste, y mucho. El camino es largo y difícil, requerirá todo de ti y la única manera de caminarlo con éxito es haciendo algo que ames con pasión, en extremo divertido, algo que harías (o ya haces) gratis…, algo trascendental, con un propósito poderoso y profundo. “¿Lo harías por el resto de tu vida, feliz y satisfecho?…” Piensa bien la respuesta porque no vaya a ser que tengas una muy buena idea de negocio que te haga sufrir más que disfrutar. Como diría Simon Sinek: “empieza con el por qué”.

Luego, haz algo en lo que seas muy bueno. Todos tenemos dones pero a veces se nos dificulta identificarlos porque quizá son muy obvios para nosotros mismos, o son algo que se nos hace muy fácil y no lo valoramos, o quizá algo que los demás ven raro y te hace diferente. Bueno, regresa a tu esencia, busca tus fortalezas, encuéntralas, acéptalas sin reservas y compártelas con el mundo…, ser auténtico es algo realmente maravilloso. Sir Ken Robinson lo dice muy bien: “encuentra tu elemento”.

En tercer lugar, algo que sea algo necesario y entre más grande el beneficio y la cantidad de personas afectadas, mucho mejor…, algo que le agregue valor a la vida de las personas. En otras palabras y como dice Kiyosaki: “detectar oportunidades de negocio”; lo cual, para mi es uno de los talentos más valiosos y divertidos que un emprendedor puede tener. Ver las cosas desde otra perspectiva, salirse del molde, romper paradigmas, hacer las preguntas correctas, combinar conceptos libremente, el caos creativo, ver los problemas como oportunidades y encontrar esos espacios que guardan muy buenas ideas de negocio. Empieza a observar tu entorno, las oportunidades están en todos lados y en todas las personas…, presta atención a los problemas, necesidades, quejas, dolores, placeres y demás quehaceres.

Después, que sea algo vendible, es decir, que la gente esté dispuesta a comprarte una y otra vez. Queremos que nuestra idea sea rentable y eso quiere decir que la gente (además de tus familiares y amigos) esté dispuesta a pagar por ella sin regatear y con singular alegría, de otra manera no es negocio el asunto. Acuérdate, ya hablamos de la necesidad, entonces aquí el precio es secundario, si la gente lo necesita (o cree necesitarlo) pagará por ello sin problema.

Lo siguiente, que sea un modelo de negocio escalable y replicable. Aquí el chiste es futurear y evaluar si tu idea de negocio tiene potencial de crecimiento y sistematización; un buen ejercicio para esto es imaginártela como franquicia, es decir, qué tanto podría funcionar bajo los principios de este modelo de negocio, no porque ese sea tu objetivo, sino porque es un excelente parámetro de valoración.

En sexto lugar, haz algo sustentable, no vayas en contra del medio ambiente por favor, ya no debemos hacer negocios de otra manera. Esto ya no es una moda, es una prioridad que debe estar incluida en tu idea de negocio y te aseguro que sí se puede, a lo mejor no al 100% al principio pero si lo tomas en cuenta desde el inicio, invariablemente llegarás a lograrlo, ¡pero inclúyelo!… Al rato, tu huella ecológica no sólo será mínima sino que colaborarás para cuidar y reconstruir a nuestra querida madre Tierra.

Y finalmente, algo que sea legal y ético, no es broma, en estos tiempos es muy fácil caer en la tentación del camino fácil y rápido, no hagas trampa ni hagas negocios a costa de otros. No sé tú pero yo ya estoy hasta la coronilla de la transa, la corrupción y la impunidad; bueno, que tu empresa no se base en esto ni sea cómplice de malas prácticas, al contrario, que sea incluso protagonista de un ambiente empresarial sano y positivo.

En resumen, la mezcla ideal para tu idea de negocio es algo que te apasione, que lo hagas de maravilla, súper necesario, que se venda solo, franquiciable, ecológico y ético…, ¿fácil no?, a lo mejor me dirás que soy muy exigente y ¿sabes qué?, tienes razón…, soy de los que piensa que de eso se trata, si no qué chiste…, o todo o nada. Si en estos momentos ya tienes un negocio en operación hazle un diagnóstico con base a los puntos anteriores, si los cumple todos te felicito y envidio (en buen plan), si no, trabaja para que los cumpla, y si aun así no pasa la prueba piensa bien si ese negocio es para ti.

Ahora bien, no te emociones demasiado, la idea de negocio es sólo el inicio del camino, cuando ya la tengas empieza otra historia que tiene que ver con la validación de tu idea…, pero esa te la cuento en otra ocasión.

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Diseñador, aprendiz de emprendedor, caricaturista en formación, papá de tres maravillosas personas, esposo de una mujer extraordinaria, amante de los árboles, Iniciador de hueso colorado y un apasionado de la innovación. Aspira a que sus vivencias y opiniones ayuden a otros como él andan en el camino emprendedor buscando un estilo de vida que los haga felices, transcendentes y millonarios.