Se habla mucho hoy en día de “empresas verdes”, pero ¿alguna vez se ha preguntado a qué se refiere este concepto?

De 10 personas entrevistadas al azar el pasado fin de semana, siete respondieron que son las empresas orientadas a brindar servicios relacionados con el ambiente, refiriéndose principalmente a las consultoras ambientales; en segundo lugar, a las empresas ecoturísticas y en tercero, a los viveros. No es de extrañarse, el verde se relaciona siempre con la naturaleza, las plantas, los árboles. Sin embargo, no es necesario brindar productos y servicios relacionados con el ambiente para ser una empresa verde, sino más bien, contar con procedimientos orientados hacia el beneficio del ambiente.

Delimitando el terreno de juego

 

En realidad, cualquier empresa, sin importar el giro al que pertenezca, puede ser una empresa verde. Cualquiera, en verdad: una oficina de servicios empresariales, una embotelladora de refrescos, una empresa de transporte público o privado, un club deportivo, un bar, un hotel, un centro nocturno, una lonchería, una papelería, una ferretería. ¡Cualquiera!

Las principales acciones de una empresa que la hacen calificar como “verde”, son aquellas orientadas a reducir el impacto que las actividades, productos y/o servicios de la empresa tienen hacia el ambiente y a promover la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas, independientemente de su actividad económica. Esto puede lograrse a través de acciones desde muy sencillas hasta muy complicadas, dependiendo de la estrategia elegida y de los objetivos establecidos. Puede restringirse únicamente a la empresa misma o puede extenderse hacia toda la cadena de actores: proveedores, clientes, familias de empleados y sociedad en general.

 

Estableciendo la estrategia

 

En general, las acciones orientadas a promover una iniciativa empresarial verde incluyen la ecoeficiencia, la minimización de impactos ambientales, el ecodiseño y la valoración de los recursos naturales.

A través de dichas acciones, las empresas verdes contribuyen a reducir emisiones de gases de efecto invernadero, así como el consumo de energía, materias primas y agua, a minimizar la contaminación generada, a implementar la reducción, reutilización y reciclaje de residuos, a fomentar el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales y a conservar y/o restablecer la biodiversidad de especies, espacios y ecosistemas.

 

La ventaja ante la competencia

 

Una empresa verde tiene muchas ventajas ocultas ante su competencia, pero las tres de mayor impacto son:

 Reducción de costos en insumos y servicios:

Un porcentaje significativo del precio al público de los productos y servicios ofrecidos está destinado al pago de insumos necesarios para las tareas administrativas, operativas y comerciales. Al reducir significativamente estos costos sin sacrificar la disponibilidad de los mismos, las ganancias son mayores e incluso se puede ofrecer un precio más bajo que la competencia sin sacrificar la calidad.

Optimización de espacios y mejor ambiente de trabajo:

Al hacer un uso adecuado de los espacios de trabajo eliminando acumulación de documentos, mejorando la iluminación y la temperatura y reduciendo los desechos, el ambiente laboral se torna más productivo y menos estresante. Esto, invariablemente, repercutirá directamente en la calidad del trabajo y en el trato al cliente.

 Imagen pública positiva:

Las generaciones más jóvenes están cada vez más conscientes de la importancia que tiene el ambiente a nivel global y prestan más atención a las acciones locales, eligiendo más cuidadosamente los productos y servicios que consumen y favoreciendo aquellos que se alinean mejor con sus principios. El precio no es el único parámetro que se considera hoy en día, y las decisiones se basan también en la calidad y el impacto en el ambiente.

 

Bombos y platillos:

Aunque muchas empresas deciden implementar el verde únicamente a nivel interno, es importante que nuestros clientes estén enterados de las estrategias ambientales implementadas pero, sobre todo, de los resultados logrados. No es necesario anunciar los cambios con bombos y platillos, pero comunicar las metas alcanzadas no sólo favorece la motivación de nuestros colaboradores, sino que genera confianza en el cliente al momento de elegir nuestros productos y servicios, sin dar elementos a nuestra competencia para ganarnos mercado.

Durante años, hemos visto el cuidado del ambiente como un obstáculo para alcanzar beneficios.

¿No sería mejor empezar a verlo como una ventaja y volverlo nuestro aliado?

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Consultora ambiental internacional, prestando sus servicios en sostenibilidad ambiental, formación de personal y mitigación de impactos ambientales a distintas instituciones académicas, públicas y privadas de México, Costa Rica, Taiwán, Estados Unidos, Francia, Noruega y Gabón, entre otros. Licenciada en biología, con maestría en biología marina, especializada en ecología.